El cooperador necesario de un delito

La conducta que efectúa el cooperador necesario de un delito está castigada con igual pena que la señalada por la Ley al autor del delito.

El cooperador necesario de un delito sería aquella persona que participa con actos relevantes en la comisión de un hecho delicitivo, pero no es la persona que ejecuta directamente el delito, que sería el autor del delito.

La conducta que realiza el cooperador necesario de un delito en prestar colaboración eficaz a la ejecución del delito, normalmente con actos materiales y externos de caracter necesario.

Abogado Francisco Sevilla Cáceres

Abogado Francisco Sevilla Cáceres

EJEMPLO:  Un señor tiene contraidas varias deudas y con el fin de que no le embarguen los bienes, vende y transmite ficticiamente parte de ellos a un amigo y también le dona a un hijo los restantes, quedando el deudor en estado de insolvencia.

En este caso, la conducta del sujeto puede ser constitutiva de una delito de alzamiento de bienes como autor, mientras que el amigo y el hijo que han colaborado en el alzamiento, lo serian como cooperadores necesarios del citado delito.

No obstante la diferencia existente entre el “autor” y “cooperador“, a la hora de castigar dichas conductas, el Código Penal equipara al cooperador con al autor a la hora de imponerle la pena por el delito, es decir que al cooperador se le impondrá la misma pena señalada para el autor del delito de que se trate. Así el artículo 28 del Código Penal, señala:El cooperador necesario de un delito

” Son autores quienes realizan el hecho por sí solos, conjuntamente o por medio de otro del que se sirven como instrumento.

También serán considerados autores:

a) Los que inducen directamente a otro u otros a ejecutarlo.

b) Los que cooperan a su ejecución con un acto sin el cual no se habría efectuado.”

El Tribunal Supremo tiene declarado sobre el cooperador necesario de un delito (entre otras en Sentencia de 21 octubre de 2014) que ” existe cooperación necesaria cuando se colabora con el ejecutor directo aportando una conducta sin la cual el delito no se habría cometido (teoría de la conditio sine qua non), cuando se colabora mediante la aportación de algo que no es fácil obtener de otro modo (teoría de los bienes escasos) o cuando el que colabora puede impedir la comisión del delito retirando su concurso (teoría del dominio del hecho).”

Tampoco hay que confudir la figura del COOPERADOR NECESARIO con la del CÓMPLICE de un delito. La distinción que existe entre el cooperador necesario de un delito y el cómplice es la importancia de la aportación en la ejecución del plan del autor o autores. Ni el cooperador necesario ni el cómplice son los autores que ejecutan directamente el hecho delicitivo, pero sí, en ambos casos, realizan una aportación en la comisión de los hechos.

La aportación de la conducta del cómplice es meramente accesoria, no esencial, aunque sí se exige que facilite eficazmente la realización del delito del autor principal. En cambio la aportación de la conducta del cooperador necesario es de mayor importancia, dado que sin la realización de esta conducta el delito no se hubiera cometido.

Igualmente el Tribunal Supremo tiene declarado que el cómplice no es ni más ni menos que un auxiliar eficaz y consciente de los planes y actos del ejecutor material, del inductor o del cooperador esencial que contribuye a la producción del fenómeno punitivo mediante el empleo anterior o simultáneo de medios conducentes a la realización del propósito que a aquéllos anima, y del que participa prestando su colaboración voluntaria para el éxito de la empresa criminal en el que todos están interesados. Se trata, no obstante, como acabamos de exponer, de una participación accidental y de carácter secundario. El dolo del cómplice radica en la conciencia y voluntad de coadyuvar a la ejecución del hecho punible. Quiere ello decir, por tanto, que para que exista complicidad han de concurrir dos elementos:

a) Uno objetivo, consistente en la realización de unos actos relacionados con los ejecutados por el autor del hecho delictivo, que reúnen los caracteres ya expuestos, de mera accesoriedad o periféricos.

b) Y otro subjetivo, consistente en el necesario conocimiento del propósito criminal del autor y en la voluntad de contribuir con sus hechos de un modo consciente y eficaz a la realización de aquél.

CONCLUSIÓN:

1.-  La conducta que efectúa el cooperador necesario de un delito es de colaboración en la ejecución del delito que comete el autor y sin la cual el delito no se habría cometido.

2.-  Al cooperador del delito se le castiga con igual pena que al autor.

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