Adquisición de bienes para la sociedad de gananciales con dinero privativo

Veamos si la adquisición de bienes para la sociedad de gananciales con dinero privativo de uno de los cónyuges los convierte en bien ganancial o privativo.

La compra o adquisición de bienes para la sociedad de gananciales con dinero privativo es una cuestión que crea bastantes problemas de interpretación cuando el matrimonio está en proceso de divorcio o separación.

Hasta tal punto existen criterios opuestos sobre el carácter privativo o ganancial de los bienes adquiridos durante el matrimonio para la sociedad de gananciales con dinero de uno solo de los cónyuges, que el  Pleno del Tribunal Supremo ha dictado sentencia de fecha 27.05.2019 para intentar fijar la doctrina al respecto.

Antes de analizar los puntos más importantes de esta sentencia, recordemos algunos preceptos del Código Civil dedicados a este asunto.

artículo 1346.3 Código Civil:

«Son privativos de cada uno de los cónyuges:…    3.° Los adquiridos a costa o en sustitución de bienes privativos.»

artículo 1354 Código Civil:Adquisición de bienes para la sociedad de gananciales con dinero privativo

«Los bienes adquiridos mediante precio o contraprestación, en parte ganancial y en parte privativo, corresponderán pro indiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones respectivas.»

artículo 1355 Código Civil:

«Podrán los cónyuges, de común acuerdo, atribuir la condición de gananciales a los bienes que adquieran a título oneroso durante el matrimonio, cualquiera que sea la procedencia del precio o contraprestación y la forma y plazos en que se satisfaga.

Si la adquisición se hiciere en forma conjunta y sin atribución de cuotas, se presumirá su voluntad favorable al carácter ganancial de tales bienes.»

artículo 1361 Código Civil:

«Se presumen gananciales los bienes existentes en el matrimonio mientras no se pruebe que pertenecen privativamente a uno de los dos cónyuges.»

Adquisición de bienes para la sociedad de gananciales con dinero privativo. SENTENCIA del Tribunal Supremo, Pleno, de fecha 27.05.2019

El SUPUESTO DE HECHO planteado es el siguiente:

1.- Tras el divorcio, el Sr. Juan Pablo interpuso demanda de liquidación de sociedad de gananciales a la que acompañó una propuesta de formación de inventario. En el acto de formación de inventario la demandada, Sra. Reyes, discrepó acerca del porcentaje de ganancialidad que se atribuía a tres inmuebles en la propuesta.

2.- Tras la celebración de la vista, el juzgado dictó sentencia por la que aprobó el inventario estableciendo de acuerdo con la propuesta del marido, los siguientes porcentajes sobre los inmuebles:
– La vivienda de Getafe, 51,20 % privativa del marido y el 48,80% de la sociedad de gananciales.
– El inmueble de Málaga, 100% privativa del marido.
– La parcela rústica de Toledo, un 66% privativa del actor y en un 34% de la sociedad de gananciales.

3.- Interpuesto recurso de apelación por la esposa, la Audiencia Provincial revocó la sentencia dictada en primera instancia y declaró que los tres bienes inmuebles «pertenecen a la sociedad de gananciales, sin distribución de cuotas proindiviso«.

El razonamiento de la Audiencia fue el siguiente:

«En el presente caso no es aplicable lo dispuesto en el artículo 1357 Código civil ni el artículo 1354 de dicho Código.

Y ello debido a que los bienes objeto del presente litigio, vivienda familiar sita en Getafe, vivienda en Málaga y terreno rústico en Toledo, fueron comprados constante la sociedad de gananciales y el matrimonio con carácter ganancial, según resulta de la documentación aportada, y sin que tenga virtualidad alguna que se aportara dinero privativo por parte del cónyuge demandante; pues este por voluntad expresa, ante el Notario, les dio tal carácter, sin declaración expresa de carácter privativo por aportación dineraria sin reserva alguna.

Por lo expuesto, es aplicable lo dispuesto en el artículo 1355 Código Civil al haber una voluntad del marido de realizar a favor de la sociedad de gananciales un desplazamiento patrimonial; sin que pueda ir ahora aprovechando la ruptura del matrimonio y la sociedad del régimen económico matrimonial, contra sus propios actos manifestados en su día acerca del carácter ganancial de los bienes comprados constante la sociedad de gananciales».

4.- La sentencia es recurrida por el marido ante el Tribunal Supremo.

 

RAZONAMIENTOS DEL TRIBUNAL SUPREMO (recogemos literalmente el texto de la sentencia)

En atención a que las sentencias sobre la materia no son muy recientes y que no existe un criterio uniforme entre las diferentes Audiencias Provinciales, la Sala, constituida en Pleno, ha decidido revisar la anterior doctrina.

1.- Marco normativo en el que debe resolverse el recurso:

a) Los bienes existentes en el matrimonio se presumen gananciales mientras no se pruebe que pertenecen privativamente a uno de los dos cónyuges ( art. 1361 CC ). Combinando esta presunción con la afirmación de que son bienes gananciales los adquiridos a título oneroso a costa del caudal común ( art. 1347.3 CC ), resulta que todos los bienes adquiridos por título oneroso constante matrimonio son gananciales si no se demuestra que la adquisición se realizó con fondos propios.

El cónyuge que sostenga el carácter privativo de un bien adquirido a título oneroso debe probar el carácter privativo del dinero empleado en la adquisición (a efectos del art. 1346.3 CC o , en su caso, del art. 1354 CC, o del art. 1356 CC ).

Para probar entre cónyuges que determinados bienes son propios de uno de ellos (o que lo es el dinero empleado en su adquisición) es bastante la confesión del otro, pero tal confesión por sí sola no perjudica a los herederos forzosos del confesante ni a los acreedores, sean de la comunidad o de cada uno de los cónyuges ( art. 1324 CC ).

b) Dada la amplitud con que el art. 1323 CC admite la libertad de pactos y contratos entre los cónyuges, son posibles acuerdos por los que se atribuya carácter ganancial a bienes privativos de uno de ellos (por ejemplo, por haber sido adquiridos antes de la sociedad, o adquiridos a título gratuito constante la sociedad, etc.).

c) En este marco, en particular, el art. 1355 CC permite que los cónyuges atribuyan de común acuerdo carácter ganancial a un bien adquirido a título oneroso durante la vigencia de la sociedad de gananciales, con independencia de la procedencia de los fondos utilizados para la adquisición.

Se trata de la atribución de ganancialidad en el momento de la adquisición.

El efecto del art. 1355 CC es que el bien ingresa directamente en el patrimonio ganancial.

Si los fondos utilizados fueran gananciales, el bien adquirido sería ganancial por aplicación del art. 1347.3 CC . No haría falta la voluntad de las partes para atribuir al bien adquirido carácter ganancial. Lo que permite el art. 1355 CC es que los cónyuges atribuyan carácter ganancial a bienes que, de no existir tal acuerdo, serían privativos con arreglo a los criterios de determinación legal.

Puesto que los bienes adquiridos a costa de bienes privativos son privativos ( art. 1346.3 CC ), el art. 1355 CC permite que los cónyuges atribuyan carácter ganancial a los bienes adquiridos con fondos privativos de un cónyuge, sustituyendo con su voluntad la determinación legal de los bienes. Aunque el art. 1355 CC no lo menciona expresamente, los cónyuges también pueden atribuir carácter ganancial en su totalidad a bienes adquiridos mediante precio en parte ganancial y en parte privativo ( art. 1354 CC ).

Frente a la atribución de ganancialidad realizada de forma voluntaria por los cónyuges, la prueba posterior del carácter privativo del dinero invertido sería irrelevante a efectos de alterar la naturaleza del bien, que ha quedado fijada por la declaración de voluntad de los cónyuges.

d) Sin embargo, la prueba del carácter privativo del dinero (que, frente a la presunción de ganancialidad del art. 1361 CC , incumbe al que lo alegue) puede ser determinante del DERECHO DE REEMBOLSO a favor del aportante ( art. 1358 CC ).

Cabe observar que la misma existencia del reembolso hace razonable la exigencia del consentimiento de ambos cónyuges para la atribución de ganancialidad a un bien que sería privativo, puesto que tal atribución hace nacer a favor de quien aportó los fondos un derecho de reembolso.

El derecho de reembolso procede, por aplicación del art. 1358 CC, aunque no se hubiera hecho reserva alguna en el momento de la adquisición.

Ello por varias razones: en nuestro ordenamiento la donación no se presume, por lo que el reembolso que prevé el art. 1358 CC para equilibrar los desplazamientos entre las masas patrimoniales procede siempre que no se excluya expresamente; el acuerdo de los cónyuges para atribuir la ganancialidad al bien no convierte en ganancial al dinero empleado para su adquisición, y genera un crédito «por el valor satisfecho» ( art. 1358 CC ); la adquisición de los bienes comunes es «de cargo» de la sociedad de gananciales ( art. 1362.2.ª CC ).

e) Para la atribución de ganancialidad, el art. 1355.I CC exige el «mutuo acuerdo», es decir, el consentimiento de ambos cónyuges. A continuación, el art. 1355.II CC facilita la prueba de la existencia del convenio de atribución de ganancialidad en los casos de adquisición en forma conjunta y sin atribución de cuotas, porque en este caso presume la voluntad favorable de los cónyuges al carácter ganancial de los bienes. Por ello, para desvirtuar esta presunción de la voluntad común favorable a la ganancialidad no basta con probar que el precio pagado es privativo. El que esté interesado en desvirtuar la presunción que establece el art. 1355.II CC debe probar que en el momento de realizar la adquisición no existía la voluntad común de que el bien se integrara en el patrimonio ganancial.

f) El art. 1355 CC no contempla la atribución de ganancialidad de manera unilateral, por voluntad de un solo cónyuge. La declaración del cónyuge que, al adquirir un bien en solitario, manifiesta hacerlo para su sociedad de gananciales, es coherente con la presunción de ganancialidad ( art. 1361 CC ), pero por sí sola no atribuye al bien adquirido la condición de ganancial.

Ante una norma que para la atribución de ganancialidad exige el «común acuerdo» de los cónyuges (y solo presume la voluntad común favorable en casos de adquisición conjunta sin atribución de cuotas), hay que entender que si adquiere uno solo es el no adquirente quien debe probar la existencia del acuerdo, dado que constituye un hecho positivo exigido por la norma como presupuesto para la atribución de la ganancialidad.

Si se trata de un inmueble, la manifestación del cónyuge de que el bien se adquiere para la sociedad da lugar a que el bien se inscriba a nombre del cónyuge adquirente con esta indicación ( art. 93.4 RH ), sin que para ello se exija demostración de que los fondos invertidos son gananciales. Por el contrario, aunque el dinero empleado fuera privativo, la inscripción del bien adquirido como privativo del cónyuge requiere la justificación del carácter privativo del precio mediante prueba documental pública. Esta previsión expresa del art. 95.2 RH es coherente con el tipo de prueba que puede apreciar el registrador de la propiedad.

En consecuencia, parece razonable concluir que la condición de ganancial basada en la sola declaración del cónyuge adquirente es meramente presuntiva y el adquirente puede probar en un proceso judicial el carácter privativo de los fondos a efectos de que se declare que el bien adquirido es privativo.

2.- Aplicación al caso litigioso.

La aplicación de lo anterior al caso litigioso conduce a la estimación parcial del recurso de casación y que, al asumir la instancia, resolvamos la cuestión litigiosa, centrada en el carácter privativo o ganancial de los inmuebles litigiosos por el modo en que se adquirieron. 

CONCLUSIÓN:

Adquisición de bienes para la sociedad de gananciales con dinero privativo.

El Tribunal Supremo considera que son gananciales los bienes ADQUIRIDOS CONJUNTAMENTE POR LOS ESPOSOS cuando consta la voluntad de ambos de atribuir carácter ganancial al bien adquirido, pero, en tal caso, si se prueba que para la adquisición se han empleado fondos privativos, el cónyuge titular del dinero TIENE DERECHO A QUE SE LE REINTEGRE EL IMPORTE actualizado, aunque no hiciera reserva sobre la procedencia del dinero ni sobre su derecho de reembolso.

Por el contrario, la DECLARACIÓN DE UN SOLO CÓNYUGE de que adquiere para la sociedad o de que adquiere con carácter ganancial, por sí sola, no es suficiente para que el bien tenga ese carácter, de modo que SI EL CÓNYUGE ADQUIRENTE PRUEBA EL CARÁCTER PRIVATIVO del dinero empleado, EL BIEN SERÁ PRIVATIVO.

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