Cesión gratuita de la vivienda a un hijo

Cesión gratuita de la vivienda a un hijo

Cuando la cesión gratuita de la vivienda a un hijo es por tiempo determinado o para un uso concreto estaremos frente a un comodato y no frente a un precario.

La cesión gratuita de la vivienda a un hijo para que constituya en él el hogar conyugal o familiar, y posteriormente pretende ser recuperada por los padres cuando se produce la ruptura sentimental de la pareja, provoca importantes problemas jurídicos que vamos a intentar de analizar a la luz de las sentencias que los Tribunales vienen dictando sobre esta cuestión:

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que existen dos figuras jurídicas distintas pero con algunas similitudes cuando se produce la cesión gratuita de la vivienda a un hijo, y que dependiendo de cual sea de las dos, el resultado del procedimiento de recuperación de la vivienda por los padres tendrá un final distinto. Estas dos figuras relacionadas con la materia que estamos viendo son:

¿Qué se entiende por comodato?

COMODATO: Se entiende por comodato el préstamo de uso de la vivienda gratuito a favor del hijo, artículos 1740 y ss Código civil. Es decir los padres entregan la vivienda gratuitamente a su hijo, para que constituya su domicilio familiar, exigiéndose por los Tribunales que para encontrarnos ante esta figura, han de aparecer claramente identificadas las notas caracterizadoras de ese préstamo, es decir, que haya prueba suficiente de que la entrega de la vivienda se hace para un uso determinado y concreto (“servir como residencia para la pareja”) o por un tiempo determinado. Mientras que no se modifiquen las circunstancias, los padres no podrán recuperar la vivienda.

¿Qué se entiende por precario?

PRECARIO: Se entiende por precario la cesión del uso de la vivienda al hijo de forma gratuita para que la use sin más, es decir no está condicionada ni a tiempo ni a ninguna otra circunstancia. En este caso los padres podrán recuperar la vivienda mediante el correspondiente juicio de desahucio por precario.

Como veis la línea divisoria entre ambas figuras es confusa y difícil de apreciar a simple vista. ¿Pero donde encuentran la diferencia los Tribunales?

La Jurisprudencia considera que cuando desaparece el uso concreto y determinado al que se ha destinado la cosa -lo que puede suceder cuando se rompe la convivencia conyugal-, y el propietario o titular de la cosa no la reclama, la situación de quien la posee es la propia de un precarista. Es más, aunque se le haya atribuido a la pareja del hijo de los dueños el uso de la vivienda (supongamos que hay una sentencia de divorcio, por ejemplo que le atribuye la vivienda la esposa del hijo de los dueño),  la atribución por resolución judicial del derecho de uso y disfrute de la vivienda no sirve para hacer desaparecer la situación de precario, ni para enervar la acción de desahucio, en la medida en que no constituye un título jurídico hábil para justificar la posesión que resulte oponible frente a terceros ajenos a las relaciones surgidas por el matrimonio y por el procedimiento matrimonial.

La reciente sentencia del Tribunal Supremo de 13 de febrero de 2014, en un caso de cesión gratuita de la vivienda a un hijo para que constituyera la vivienda familiar y la posterior ruptura de la pareja, en la que se dicta una resolución de uso y disfrute de dicho domicilio a favor del cónyuge del hijo, declara al respecto:

” De este modo para resolver conflictos como el ahora planteado es necesario analizar cada caso concreto, de modo que resulta imprescindible concretar si ha existido o no un contrato entre las partes, y particularmente, un contrato de comodato , caracterizado por la cesión gratuita de la cosa por un tiempo determinado o para un uso concreto. Si existe un contrato de comodato , los conflictos que puedan surgir en torno al uso, deberán resolverse conforme a las normas reguladoras de ese negocio jurídico. Sin embargo, y para el caso de que no resulte acreditado, se debe concluir que la situación jurídica analizada es característica de la figura de un precario.

La demandada (pareja del hijo de los dueños del piso), conviviente anteriormente y poseedora ahora de la vivienda, que actualmente es propiedad de tercero, el padre de su conviviente, no tiene título alguno de posesión, es simple poseedora de hecho que tiene la calificación de precario , ya que el título judicial no le ampara frente al titular ajeno a la relación entre ella y el hijo de dicho titular y la posesión no se ampara en un comodato , contrato que nunca existió ni expresa ni tácitamente entre ella y el titular propietario, padre de su anterior conviviente.”

Francisco Sevilla Cáceres
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