La agravante de alevosía

20 de febrero, 2019
1 comentario

La agravante de alevosía se dará cuando se utilice en la ejecución del delito, medios para asegurarse el resultado e impidiendo defenderse a la víctima.

Una de las agravantes previstas en el Código Penal Español es la agravante de alevosía.

El artículo 22 del Código Penal, referido a las agravantes, recoge:

“Son circunstancias agravantes:

Inmaculada Castillo Jiménez-Abogada-

1.ª Ejecutar el hecho con alevosía.

Hay alevosía cuando el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en la ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido.”

¿Qué se considera alevosía?

Primero.- De acuerdo con la definición legal prevista en el citado art. 22 C.P., para apreciar la alevosía, es necesario, un elemento normativo consistente en que se trate de un delito contra las personas.

Segundo.-  Que el autor utilice, precisamente en la ejecución, medios, modos o formas que han de ser objetivamente adecuados para asegurarla mediante la eliminación de las posibilidades de defensa de la víctima o sujeto pasivo del delito.

Tercero.-  Que el dolo del autor (la intención) se proyecte no sólo sobre la utilización de los medios, modos o formas empleados, sino también sobre su utilización tendente a asegurar la ejecución y a impedir la defensa del ofendido, eliminando así conscientemente el posible riesgo que pudiera suponer para su persona una eventual reacción defensiva de aquél.La agravante de alevosía

Cuarto.-  Que se aprecie una mayor antijuridicidad en la conducta derivada precisamente del modus operandi, conscientemente orientado a aquellas finalidades.

De lo antes expuesto se desprende que la esencia de la agravante de alevosía se encuentra en el desarrollo de una conducta agresora que, objetivamente, puede ser valorada como orientada al aseguramiento de la ejecución en cuanto tiende a la eliminación de la defensa, y correlativamente a la supresión de eventuales riesgos para el actor procedentes del agredido, lo que debe ser apreciado en los medios, modos o formas empleados.

Subjetivamente, el autor debe conocer los efectos que los medios, modos o formas en la ejecución, elegidos directamente o aprovechados, van a producir en la supresión de las posibilidades de defensa del agredido.

Por la doctrina se habla de 3 clases de alevosía:

1ª.-  Alevosía inopinada o súbita. Una de las modalidades de ataque alevoso es el realizado por sorpresa, de modo súbito e inopinado, imprevisto, fulgurante y repentino. En estos casos es precisamente el carácter sorpresivo de la agresión, es decir, la acción a traición, lo que suprime la posibilidad de defensa, pues quien no espera el ataque difícilmente puede prepararse contra él, al menos en la medida de lo posible. Esta modalidad de la alevosía es apreciable en los casos en los que se ataca sin previo aviso.

2ª.-  Alevosía proditoria, equivalente a la traición y que incluye la asechanza, insidia, emboscada o celada, situaciones en que el sujeto agresor se oculta y cae sobre la víctima en momento y lugar que aquélla no espera.

3ª.- Alevosía desvalimiento, que consiste en el aprovechamiento de una especial situación de desamparo de la víctima, como acontece en los casos de niños de corta edad, ancianos debilitados, enfermos graves o personas invalidas, o por hallarse accidentalmente privada de aptitud para defenderse (dormidas, drogada o ebria en la fase letárgica o comatosa).

SENTENCIAS sobre la concurrencia de la agravante de alevosía

–  Tribunal Supremo (Sala 2ª), sentencia de 17.07.2007: “En el caso, el recurrente penetra en un pequeño local, donde se encontraban sus víctimas, armado con un revólver y con una escopeta recortada, iniciando la agresión en cuanto se encuentra en el interior. Se trata, pues, de un ataque dotado de importantes dosis de sorpresa, que en la forma en que se ejecuta impide la defensa de los atacados, les cierra el paso para una eventual huída, y, al tiempo, suprime riesgos para el agresor”.

–  Tribunal Supremo (Sala 2ª), sentencia de 21.04.2004: ” Es compatible la alevosía con una discusión previa cuando uno de los contendientes no puede esperar racionalmente una actitud exasperada de la otra que vaya más allá de la confrontación verbal y se deslice hacía una agresión desproporcionada que coja de sorpresa al acometido. Esta modalidad de alevosía por sorpresa se da cuando, aun habiendo mediado un enfrentamiento, se produce un cambio cualitativo en la situación, de modo que esta última fase de la agresión, con sus propias características no podía ser esperada por la víctima en modo alguno en función de sus concretas circunstancias de hecho”.

–  Audiencia Provincial de Madrid (Sección 17ª), sentencia de 18.01.2010: No se puede aplicar la agravante de alevosía.  La sentencia de instancia nos dijo que concurrían en el acusado la circunstancia agravante de alevosía “en cuanto que entendió la Magistrada que el acusado llamó la atención de la víctima para que le atendiera pidiéndole primero los plátanos y después la leche y que una vez que se hubo girado le agarró fuertemente del cuello” y que este acto por la sorpresa que tuvo que producir en la víctima facilitó la ejecución del delito de robo y evitó la reacción de la víctima lo que determinó,en su criterio, la procedencia de la aplicación de esta agravante de alevosía.

No consideramos por el contrario que proceda agravar este delito de robo con violencia cometido por el acusado con el de la agravante de alevosía. Esta agravante, por su propia definición legal, solamente resulta aplicable a los delitos contra las personas. El delito de robo con intimidación no es un delito contra las personas y de ahí, que entendamos que no puede aplicarse a este delito la agravante de alevosía.

Es cierto que hay ocasiones en las que en hechos que constituyen un robo con violencia y lesiones se aplica la agravante de alevosía a las lesiones que ha producido el robo con violencia, pero lo que no puede ser es aplicar la alevosía al delito de robo con violencia, cuando la violencia ejercida no haya causado lesiones a la víctima y por tanto cuando el delito de robo con violencia no vaya acompañado de una falta o de un delito de lesiones.”

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One Response to La agravante de alevosía

  1. Manuel Quispe Camacho en 16 de diciembre, 2018 de 3:25

    Un oficinista de una institución educativa, vende 8 millares de papel bonn tamaño A4 y 2080 plumones para pizarra acrílica, perjudicando a los docentes que iban a ser entregados para el cumplimiento de sus funciones.

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