Alevosia

La agravante de alevosía

La agravante de alevosía se apreciará cuando el autor del delito utilice medios para asegurarse el resultado e impida defenderse a la víctima.

La agravante de alevosía es una de las agravantes previstas en el Código Penal Español la cual vamos a tratar a continuación.

Antes de nada, recordar que cuando se aprecia una agravante en la comisión de un delito la pena a imponer se elevará.

Significado de alevosía

El significado de la alevosía en la comisión de un delito es cuando el agresor para asegurar la ejecución del delito e imposibilitar la defensa de la víctima aprovecha unas circunstancias, o utiliza unos medios para asegurar la ejecución del delito, en la confianza de que será imposible o muy difícil que el agredido se defienda.

Ejemplo de alevosía

La acción de disparar por la espalda a una persona con una escopeta de repetición tres tiros prácticamente seguidos con una munición que asegura necesariamente su muerte, tras haber elegido expresamente el arma y la munición y dirigirse a donde se conocía previamente que la víctima se encontraba, desarmada, integra los elementos que requiere la alevosía.

En este ejemplo la conducta del delincuente aseguró totalmente el resultado, sin riesgo alguno para su persona, ya que dispara a traición por la espalda a una persona desarmada con el objetivo de conseguir la muerte sin ofrecer a la víctima posibilidad alguna de defensa.

La alevosía en el Código Penal

La alevosía en el Código Penal viene recogida en el artículo 22.

El artículo 22 del Código Penal recoge todas las agravante y la primera de ellas es la dedicada a la alevosía, estableciendo lo siguiente: 

“Son circunstancias agravantes:

1.ª Ejecutar el hecho con alevosía.

Hay alevosía cuando el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en la ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido.”

Artículo 22 del Código Penal

Requisitos de la alevosía

  • Es necesario, un elemento normativo consistente en que se trate de un delito contra las personas.
  • Que el autor utilice, precisamente en la ejecución, medios, modos o formas que han de ser objetivamente adecuados para asegurarla mediante la eliminación de las posibilidades de defensa de la víctima o sujeto pasivo del delito.
  • Que el dolo del autor (la intención) se proyecte sobre la utilización de los medios, modos o formas empleados y también sobre su utilización tendente a asegurar la ejecución y a impedir la defensa del ofendido, eliminando así conscientemente el posible riesgo que pudiera suponer para su persona una eventual reacción defensiva de aquél.
  • Que se aprecie una mayor antijuridicidad en la conducta derivada precisamente del modus operandi, conscientemente orientado a aquellas finalidades. Es decir, que precisamente por esas actuaciones llevadas a cabo para asegurar la ejecución del delito se pueda apreciar una mayor reprochabilidad.

¿Cuándo se actúa con alevosía?

La doctrina del Tribunal Supremo viene distinguiendo tres modalidades de cómo se puede actuar con alevosía:

a) La proditoria: caracterizada por la trampa, la emboscada, la celada, la asechanza o el apostamiento.

b) La súbita o inopinada: cuando el agente desencadena el ataque imprevisto, esto es, estando totalmente desprevenido el ofendido, al cual nada en el comportamiento de aquel le permite presagiar que va a ser agredido de una forma que impida todo intento defensivo

c) La singularizada por el aprovechamiento por parte del culpable de una especial situación de desvalimiento: sucede cuando el ofendido es un niño de corta edad, un anciano, se halla privado de razón o de sentido, gravemente enfermo, durmiendo o en estado de ebriedad.

¿Qué es premeditación y alevosía?

Respecto de la premeditación hay que decir que actualmente no viene esta circunstancia prevista en el Código Penal como agravante al haber desaparecido.

Cuando la premeditación era catalogada como agravante se entendía que concurría cuando en la conducta del delincuente concurrían una serie de requisitos:

  • Resolución firme y reflexiva de cometer un delito.
  • Persistencia del deseo acordado de cometer el delito durante cierto tiempo.
  • Frialdad en el obrar, lo que descartaba que los hechos se cometieran con premeditación cuando era pasional.
  • Mayor repulsa del acto delictivo atendiendo a los motivos de cometer el delito.

La alevosía o las alevosías, como ya hemos dicho, es una agravante que sigue recogida en el Código Penal y que es apreciada cuando el sujeto delictivo asegura la ejecución del delito e imposibilitar la defensa de la víctima.

Sentencias sobre la concurrencia de la agravante de alevosía

Tribunal Supremo (Sala 2ª), sentencia de 17.07.2007:

“En el caso, el recurrente penetra en un pequeño local, donde se encontraban sus víctimas, armado con un revólver y con una escopeta recortada, iniciando la agresión en cuanto se encuentra en el interior. Se trata, pues, de un ataque dotado de importantes dosis de sorpresa, que en la forma en que se ejecuta impide la defensa de los atacados, les cierra el paso para una eventual huida, y, al tiempo, suprime riesgos para el agresor”.

Tribunal Supremo (Sala 2ª), sentencia de 17.07.2007

Tribunal Supremo (Sala 2ª), sentencia de 21.04.2004:

” Es compatible la alevosía con una discusión previa cuando uno de los contendientes no puede esperar racionalmente una actitud exasperada de la otra que vaya más allá de la confrontación verbal y se deslice hacía una agresión desproporcionada que coja de sorpresa al acometido. Esta modalidad de alevosía por sorpresa se da cuando, aun habiendo mediado un enfrentamiento, se produce un cambio cualitativo en la situación, de modo que esta última fase de la agresión, con sus propias características no podía ser esperada por la víctima en modo alguno en función de sus concretas circunstancias de hecho”.

Tribunal Supremo (Sala 2ª), sentencia de 21.04.2004

Audiencia Provincial de Madrid (Sección 17ª), sentencia de 18.01.2010:

” No se puede aplicar la agravante de alevosía.  La sentencia de instancia nos dijo que concurrían en el acusado la circunstancia agravante de alevosía “en cuanto que entendió la Magistrada que el acusado llamó la atención de la víctima para que le atendiera pidiéndole primero los plátanos y después la leche y que una vez que se hubo girado le agarró fuertemente del cuello” y que este acto por la sorpresa que tuvo que producir en la víctima facilitó la ejecución del delito de robo y evitó la reacción de la víctima lo que determinó, en su criterio, la procedencia de la aplicación de esta agravante de alevosía.

No consideramos por el contrario que proceda agravar este delito de robo con violencia cometido por el acusado con el de la agravante de alevosía. Esta agravante, por su propia definición legal, solamente resulta aplicable a los delitos contra las personas. El delito de robo con intimidación no es un delito contra las personas y de ahí, que entendamos que no puede aplicarse a este delito la agravante de alevosía.

Es cierto que hay ocasiones en las que en hechos que constituyen un robo con violencia y lesiones se aplica la agravante de alevosía a las lesiones que ha producido el robo con violencia, pero lo que no puede ser es aplicar la alevosía al delito de robo con violencia, cuando la violencia ejercida no haya causado lesiones a la víctima y por tanto cuando el delito de robo con violencia no vaya acompañado de una falta o de un delito de lesiones.”

Audiencia Provincial de Madrid (Sección 17ª), sentencia de 18.01.2010:

Inmaculada Castillo

Comentarios

  1. Manuel Quispe Camacho

    Un oficinista de una institución educativa, vende 8 millares de papel bonn tamaño A4 y 2080 plumones para pizarra acrílica, perjudicando a los docentes que iban a ser entregados para el cumplimiento de sus funciones.

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