No comparecer al interrogatorio en un juicio civil

4 de diciembre, 2017
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La consecuencia para la parte de no comparecer al interrogatorio en un juicio civil es la posibilidad de declararlo confeso en los hechos que le perjudiquen.

No comparecer al interrogatorio en un juicio civil puede tener importantes consecuencias.

Cuando hablamos a la prueba de interrogatorio, nos referimos al “interrogatorio de partes“, es decir de los litigantes.

La Ley establece que cada parte podrá solicitar del Tribunal el interrogatorio de las demás sobre hechos y circunstancias de los que tengan noticia y que guarden relación con el objeto del juicio.

Inmaculada Castillo Jiménez. Abogada

Inmaculada Castillo Jiménez. Abogada

El artículo 304 de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece las consecuencias de no comparecer al interrogatorio en un juicio civil.

“Si la parte citada para el interrogatorio no compareciere al juicio, el tribunal podrá considerar reconocidos los hechos en que dicha parte hubiese intervenido personalmente y cuya fijación como ciertos le sea enteramente perjudicial, además de imponerle la multa a que se refiere el apartado cuarto del artículo 292 de la presente Ley. 

En la citación se apercibirá al interesado que, en caso de incomparecencia injustificada, se producirá el efecto señalado en el párrafo anterior.”

 

El citado art. 304 LEC es una sanción procesal, “la falta de comparecencia de la parte al interrogatorio”.

 

Requisitos y presupuestos del artículo 304 LEC. No comparecer al interrogatorio en un juicio verbal

La sanción consiste en poder tener al litigante incomparecido por confeso en los hechos que le resulten perjudiciales. También se denomina “ficta confessio“.

Ahora bien, no basta con la simple incomparecencia al acto del interrogatorio.No comparecer al interrogatorio en un juicio civil

Aunque la aplicación de este precepto remite siempre a un notable casuismo, podemos esbozar, como dice la Audiencia Provincial de Madrid (Sección 12ª), sentencia de 24.11.2016,  las siguientes ideas:

1ª.- Ante todo, requiere el precepto que se haya propuesto el interrogatorio y la parte, consciente de ello, deje de asistir. Esta dinámica que se muestra con claridad en el juicio ordinario, en el que la prueba se habrá propuesto y admitido en la audiencia previa, se difumina en el verbal, pues en él las partes no conocerán si se propondrá o no su interrogatorio, lo que implicaría, en una aplicación rigorista del citado precepto, la necesidad de asistir, en todo caso, a la vista por si acaso se propone su interrogatorio, con el consiguiente dispendio de tiempo y dinero, que puede resultar inútil si, luego, no se solicita este medio de prueba.

Otros Juzgados consideran que la prueba del “interrogatorio de parte” debe proponerse por escrito dentro del plazo de 5 días para la citación a juicio.

 

2ª.-  En todo caso, y aunque se considerase suficiente la simple citación ante la eventualidad de proposición del interrogatorio, la sanción de la denominada “ficta confessio“, se deriva de los hechos “en que dicha parte hubiese intervenido personalmente“.

 

3ª.-  La posible ficta confessio exige que la parte proponente haga consignar las preguntas que pretendía hacer al confesante incomparecido. Sólo así podrá determinarse si se refieren a hechos personales y perjudiciales, y sólo así podrá valorarse otro presupuesto previo: la admisibilidad de la pregunta.

 

4ª.-  Expuesto así el interrogatorio, si el Juez decide acoger el reconocimiento ficticio, se habrá de limitar, lógicamente, a aquellos hechos contenidos en las referidas preguntas. Y no, por extensión, a otros o a la generalidad de los manifestados en las alegaciones de la proponente.

 

5ª.-  La consecuencia prevista en el artículo 304 LEC es una simple facultad, y en modo alguno una consecuencia automática ni menos aún imperativa. En ello han abundado los pronunciamientos de los Tribunales.

Así, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Zamora 25 de octubre de 2011, al decir que “tratándose la ficta confessio, contemplada en el artículo 304 LEC, de una facultad discrecional que queda completamente sometida al prudente arbitrio judicial “el Juez “resolverá sobre esta cuestión de una manera libre y pertinente“, o la de Alicante 21 de septiembre de 2.011, cuando declara que “tampoco puede estimarse en base a la institución de la «ficta confessio», que según reiterado criterio de este Tribunal es solamente una facultad concedida al órgano judicial por el artículo 304 de la misma Ley procesal, como indica el verbo “podrá” que utiliza, y en ningún caso exime a la parte de la obligación de probar debidamente los hechos en que sustenta su pretensión”.

 

6ª.-  Y, por último, no puede perderse de vista que la ficta confessio, que permite basar la decisión judicial en una base tan anómala como es la pura y simple ficción, se relaciona con el principio de buena fe procesal, siendo medio apto para reprimir la conducta obstruccionista de la parte a interrogar, pero también lo ha de ser para no dar carta de naturaleza a la petición de interrogatorio sorpresiva, que surge ante la inasistencia de la parte a la vista, de forma que, con ese remedio, se pretenda conseguir una ventaja para paliar la inconsistencia intrínseca de la posición que la proponente mantiene en el proceso.

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