¿Qué esconde la reestructuración de la deuda hipotecaria?

La letra pequeña de las medidas urgentes del Gobierno cierra el ámbito de aplicación a muy poca gente.

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Después de leer más detenidamente el Real Decreto-ley 6/2012 de 9 de marzo, de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos que acaba de aprobar el Gobierno en este mes de marzo, encuentro más sombras que luces, y me explico:

Dije en anteriores artículos, nada más conocer la decisión del Gobierno del PP, de adoptar medidas que intenten suavizar la situación dramática por la que cientos de miles de ciudadanos están pasando por la crisis económica, que en un principio me parecían buenas medidas, aunque tardías, esperando leer la letra pequeña después de que apareciera en el BOE, por cierto publicado el 10 de marzo de 2012. Y he aquí, que después de un detenido repaso considero que la pretendida reestructuración de la deuda hipotecaria se va a aplicar en menos casos de los anunciados.

Recordemos que estas medidas van dirigidas a aquellas personas que tienen suscrito con un Banco o Caja de Ahorros un crédito o préstamo hipotecario sobre su vivienda habitual. Por  lo que si no se trata de vivienda habitual, no son de aplicación y por tanto no se pueden acoger a las medidas de reestructuración de la deuda recogidas en el RDL 6/2012.

Además el deudor hipotecario ha de encontrarse en una situación que el Gobierno llama “umbral de exclusión”, eufemismo que viene a sustituir a “situación de pobreza transitoria”.

Bien, y para el Gobierno, ¿qué significa que una persona se encuentra en el “umbral de exclusión”?

Significa que ese deudor debe reunir todas y cada una de las siguientes circunstancias. Digo todas, porque si no se cumple una  sola de ellas, no estaría en “umbral de exclusión”.

1ª).- Que todos los miembros de la unidad familiar (esposos e hijos cualquiera que sea su edad que vivan con sus padres) carezcan de rentas derivadas del trabajo o de actividades económicas. Si alguno trabaja, no es aplicable.

2ª) Que la cuota que pagan del préstamo hipotecario sea superior al 60% de los ingresos netos que perciba el conjunto de los miembros de la familia. Por ejemplo, si un miembro de la familia tiene unos ingresos de 600 euros/mes por alguno concepto que no sea rendimientos del trabajo (están excluidos en el apartado anterior), la cuota de la hipoteca tiene que superar los 360 euros. Si fuera inferior no se aplican estas medidas.

3ª) Que carezcan de otros bienes patrimoniales (otra casa por ejemplo) con los que hacer frente a la deuda hipotecaria.

4ª) Que el préstamo hipotecario recaiga sobre la única vivienda propiedad del deudor.

5ª) Si el préstamo hipotecario tuviese garantías reales o personales, que el garante (también llamado avalista) reúna las circunstancias 2ª y 3ª que hemos señalado, es decir, que la cuota del préstamo que avala sea superior al 60% de sus ingresos netos y que carezca de bienes patrimoniales con los que hacer frente a la hipoteca que está avalando.

Y en este punto es donde me pregunto que el Real Decreto Ley 6!2012 va a tener menos implantación que lo que nos contó el Gobierno cuando lo presentó a la opinión publica, porque traducido para los mortales, si tu avalista tiene ingresos o propiedades,  estas medidas tampoco se aplican.

Los avalistas que no estén en el “umbral de exclusión” como los deudores hipotecarios, deberán seguir pagando los recibos de la hipoteca si no quieren que el Banco le ejecute, pues como garantes personales del préstamo responden personalmente con sus bienes.

Si a esto añadimos que la mayoría de los préstamos hipotecarios, por exigencia de los Bancos y Cajas de Ahorros, exigían en estos últimos años que a la hora de firmar una hipoteca te firmara un avalista solvente, que tuviera nómina y propiedades, éste no estará normalmente en la situación de “umbral de exclusión” y como acabamos de decir, el deudor de la hipoteca no se podrá acoger a los beneficios de reestructuración de la deuda hipotecaria y posible dación en pago del inmueble.

Como vemos, otra vez más, la letra pequeña distorsiona el titular de la norma.

Comentarios

  1. Maria

    En qué condiciones ante el banco se encuentran ahora las personas a las que se les ha sobreseído la ejecución hipotecaria de la vivienda? ¿Qué dice la Ley al respecto?
    Son muchas las personas que después de luchar contra unas ejecuciones hipotecarias habiendo contratos hipotecarios donde existían cláusulas abusivas ahora, una vez sobreseída la ejecución hipotecaria, se deben afrontar al pago y, al no hallarse en el «umbral de exclusión» estan a expensas de la voluntad del banco a aceptar nuevas condiciones de pago ¿En qué condiciones económicas se reactivarán los préstamos hipotecarios?
    ¿Suponen el pago de intereses más intereses de demora por los años que se ha esperado sentencia?
    Durante los años que se ha dilatado el proceso de la ejecución hipotecaria hasta su sobreseimiento, ¿puede el banco pedir intereses generados en estos años del proceso en marcha? ¿Puede reclamar el pago de todo ello (si es que correspondiese) al prestatario consumidor, en un único plazo para poder reactivar el préstamo?
    Agradecería si pudiese ampliar este tema.

  2. juan

    Si, en el ultimo punto nos deja a casi todos fuera, esperemos que cambie ahora a una ley menos excluyente y podamos dejar de pedir dinero a los avalistas que el banco nos exigio añadir en escrituras, los avalistas pueden ayudar y apoyar en momentos puntuales, pero cuando la situación pauperrima se prolonga en el tiempo, hay que facilitar la refinanciación en cualquier caso, o mejor dicho, en todos los casos de vivienda habitual de importes razonables según zona.

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